Los cuatro temperamentos frente a los tipos de personalidad modernos

Los humores son una vieja lente descriptiva; MBTI, el Big Five, el Eneagrama y DISC son herramientas medidas. Aquí está dónde coinciden con honestidad y dónde no.
Hay dos maneras muy distintas de describir a una persona, y solemos confundirlas. Una es antigua y descriptiva. Alguien observa la naturaleza humana durante años y ordena lo que ve en unos pocos tipos reconocibles. La otra es moderna y medible. Los investigadores redactan preguntas, las prueban en miles de personas y comprueban si las respuestas encajan entre sí en los números.
Los cuatro temperamentos pertenecen al primer tipo. Myers-Briggs, el Big Five, el Eneagrama y DISC pertenecen, cada uno a su manera, al segundo. Antes de ponerlos uno junto al otro, conviene ser honestos sobre esa diferencia.
Una vieja lente, no un instrumento medido
Los temperamentos vienen de la tradición de los humores, donde el carácter se ligaba a cuatro fluidos del cuerpo. La biología estaba equivocada, y hoy nadie la defiende. Lo que sobrevivió fue la clasificación: Sanguíneo, Colérico, Melancólico, Flemático. Es una lente pulida por siglos de observar a la gente, no un test con puntuación, un manual y una base de investigación detrás.
Esa es la verdad llana, y vale la pena decirla antes de cualquier comparación, porque los marcos modernos se construyeron con otro estándar. Se pueden puntuar, repetir y contrastar con datos. Los temperamentos no, no de esa misma forma. Así que cuando la vieja imagen y una moderna parecen coincidir, la coincidencia es un aire de familia, no una equivalencia exacta.
El Big Five: el primo honesto más cercano
De las herramientas modernas, el Big Five es la que más confianza da a los investigadores. No te clasifica en un tipo. Te sitúa sobre cinco escalas: apertura, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo. Uno queda alto en algunas y bajo en otras, y la mayoría de la gente cae cerca del punto medio de cada una.
Aun así, se pueden ver las viejas cuatro formas asomando entre esas escalas. El Sanguíneo se parece a una alta extraversión con bajo neuroticismo, sociable y rápido para animarse. El Flemático se parece a un bajo neuroticismo y alta amabilidad con menos extraversión, tranquilo y fácil de tratar. El Melancólico coincide con más claridad en un alto neuroticismo unido a una responsabilidad real. El Colérico se lee como alta extraversión y empuje con menos amabilidad, la persona que presiona.
Un rasgo se niega a encajar: la apertura, la atracción hacia las ideas y lo nuevo. Los viejos cuatro nunca la midieron, así que no hay un temperamento claro para ella. Ese hueco es un buen recordatorio de que no hay que forzar los dos mapas a superponerse.
Myers-Briggs: otro mapa de cuatro direcciones
Myers-Briggs es el famoso, dieciséis tipos surgidos de cuatro divisiones de esto o aquello. Gusta con facilidad y se recuerda con facilidad, aunque sus fronteras de tipo se tambalean cuando la gente vuelve a responder el cuestionario, un límite real que conviene conocer.
El puente más limpio hacia los temperamentos es la primera letra, extraversión o introversión. El Sanguíneo y el Colérico se inclinan hacia afuera; el Melancólico y el Flemático se inclinan hacia adentro. Más allá de eso, la correspondencia se afloja rápido. Una preferencia por pensar o sentir no equivale a un solo humor, e intentar convertir un sistema en el otro tiende a romper los dos. Mejor tratarlos como dos bocetos distintos de la misma cara.
El Eneagrama y DISC
El Eneagrama hace otra pregunta. Sus nueve tipos tratan de la motivación y el miedo de fondo, el porqué de debajo, no la conducta que se observa desde el otro lado de la habitación. Puedes ser un Flemático tranquilo en la superficie y cualquier número del Eneagrama por debajo. Los dos no compiten, ya que apuntan a capas distintas de una persona.
DISC es la sorpresa. Sus cuatro estilos, Dominancia, Influencia, Estabilidad y Cumplimiento, quedan sorprendentemente cerca de los temperamentos, porque DISC creció en parte del mismo instinto de dividir la conducta en cuatro. La Dominancia recuerda al Colérico, la Influencia al Sanguíneo, la Estabilidad al Flemático y el Cumplimiento al Melancólico. Es el ajuste más ceñido del conjunto moderno. También es el más superficial, ya que DISC describe sobre todo cómo actúas en el trabajo, no quién eres en reposo.
Por qué la vieja imagen sigue en pie
La ciencia dejó atrás los cuatro humores hace mucho, y con razón. Sin embargo, el retrato de cuatro direcciones mantiene su fuerza, y no por nostalgia.
En parte se debe a que cuatro es memorable. Puedes tener a Sanguíneo, Colérico, Melancólico y Flemático en la cabeza y usarlos de verdad mañana. Cinco escalas y dieciséis códigos son más precisos, pero más difíciles de llevar contigo.
La razón más profunda es que los temperamentos captan las dos cosas que primero notamos en cualquiera: cuánta energía empuja hacia afuera y con qué rapidez se inclina su ánimo. Eso es casi toda una primera impresión, y los viejos cuatro lo nombran con palabras sencillas.
Las herramientas modernas son más exactas. La vieja es más portátil. Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez.
Usa los temperamentos como una lente, entonces, no como un veredicto. Si quieres una primera lectura de tu propia mezcla, haz el test y trata el resultado como una descripción que contrastar con tu vida, no como una etiqueta en la que vivir encerrado.
Descubre tu temperamento
Haz el test

