¿Qué son los cuatro temperamentos?

Una guía sencilla del sanguíneo, el colérico, el melancólico y el flemático: de dónde viene la idea, cómo es cada tipo y por qué casi todos somos una mezcla.
Los cuatro temperamentos son una de las formas más antiguas de describir el carácter humano, y una de las más duraderas. La idea es sencilla: las personas tendemos a encajar en cuatro naturalezas amplias, y casi todos llevamos una con fuerza y una segunda por debajo.
Los cuatro son el sanguíneo, el colérico, el melancólico y el flemático. Los nombres suenan antiguos porque lo son, pero los retratos siguen encajando con la gente que te rodea. Aquí tienes la versión breve de cada uno.
Sanguíneo: el cálido y abierto
El sanguíneo es sociable, optimista y rápido a la hora de conectar. Vive en el presente, persigue lo que le ilusiona y anima el ambiente de cualquier sala. Su don es la calidez. Su reto es la constancia, porque empieza más cosas de las que termina.
Colérico: el audaz y decidido
El colérico es resolutivo, seguro de sí mismo y ha nacido para liderar. Ve una meta y va derecho a por ella, muchas veces antes de que los demás hayan terminado de hablar. Su don es el empuje. Su reto es la paciencia, porque puede pasar por encima de la gente con tal de llegar al resultado.
Melancólico: el profundo y cuidadoso
El melancólico es reflexivo, meticuloso y leal. Siente con intensidad, se fija en todo y mantiene el listón muy alto. Su don es la hondura. Su reto es la ligereza, porque puede quedarse demasiado tiempo dentro de una preocupación o esperar a que todo sea perfecto antes de empezar.
Flemático: el sereno y estable
El flemático es tranquilo, paciente y difícil de alterar. Mantiene un ritmo constante y sostiene a un grupo con el simple hecho de no perder la calma. Su don es la serenidad. Su reto es el impulso, porque puede evitar los conflictos y esperar tanto que el momento se le escapa.
Por qué casi todos somos una mezcla
Casi nadie es un tipo puro. Diriges con un temperamento y te apoyas en un segundo, y esa combinación es lo que te hace reconocible. Un colérico con una vena melancólica es decidido, pero cuidadoso. Un sanguíneo con una vena flemática es cálido, pero tranquilo.
Piénsalo como una voz principal y otra que la acompaña. La pareja dice mucho más que cualquiera de las dos por separado.
Por eso un buen test de temperamentos te da un desglose completo, no una sola etiqueta. Tu resultado es un equilibrio de los cuatro, con tus dos primeros nombrados y explicados.
De dónde viene la idea
Los temperamentos nacieron de la medicina de la antigua Grecia y de la teoría de los cuatro humores. Hippocrates vinculó la salud a cuatro fluidos corporales, y Galen convirtió después esos fluidos en tipos de carácter. La medicina quedó atrás hace mucho, pero los retratos de carácter sobrevivieron porque describen algo real.
La forma más rápida de entender el modelo es verte en él. Haz el test, lee tu tipo principal y fíjate en cómo el segundo tiñe al primero.
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