Los cuatro temperamentos en los niños

El temperamento se nota pronto. Cómo reconocer las cuatro naturalezas en un niño y cómo educar a cada uno de un modo que encaje con quien ya es.
Cualquier madre o padre con más de un hijo conoce pronto la verdad: llegan distintos. Uno es audaz desde la cuna, otro observador, un tercero risueño, un cuarto tranquilo. Los cuatro temperamentos son una de las formas más antiguas y amables de dar sentido a esa diferencia, y de criar a cada niño como quien es y no como quien esperábamos.
Reconocer las cuatro naturalezas
El niño sanguíneo es risueño y sociable. Hace amigos en cualquier parte, habla antes de pensar y se recupera de una rodilla raspada en segundos. Necesita atención y límites suaves.
El niño colérico es audaz y de voluntad fuerte. Lidera a los demás niños, defiende su postura y odia perder. Necesita límites claros y responsabilidades reales en las que volcar su fuego.
El niño melancólico es profundo y sensible. Siente las cosas con intensidad, se fija en todo y puede ser tímido o herirse con facilidad. Necesita seguridad, rutina y tiempo para ir entrando en confianza.
El niño flemático es tranquilo y de trato fácil. Rara vez arma alboroto, sigue la corriente al grupo y puede parecer casi demasiado conforme. Necesita ánimo para atreverse y para alzar la voz.
Educa al niño que tienes
El arte de criar no es hacer que todos los niños sean iguales. Es ayudar a cada naturaleza a crecer hasta su mejor forma.
El mismo gesto de crianza aterriza de cuatro maneras. Una orden firme serena a un colérico y hunde a un melancólico. Una celebración grande y ruidosa encanta a un sanguíneo y abruma a un flemático. Una vez que ves la naturaleza que tienes delante, puedes ajustar el volumen en lugar de repetir el mismo enfoque y preguntarte por qué solo funciona con un hijo.
Una advertencia amable
Los niños todavía se están formando, así que sostén cualquier etiqueta con suavidad. Un niño pequeño y callado no está condenado a una vida de timidez, y un niño alborotado de cuatro años no está sentenciado al caos. El temperamento describe una tendencia de partida, no un destino fijo. Bien usado, es una lente para comprender, nunca una caja.
El uso más bondadoso de los cuatro temperamentos en una familia es sencillo. Te ayuda a dejar de preguntar por qué un niño no es más como su hermano y a empezar a preguntar qué necesita esta naturaleza concreta para florecer.
¿Tienes curiosidad por tu propia naturaleza y por cómo ha moldeado a la madre o al padre que eres? Haz el test y lee tu tipo principal.
Descubre tu temperamento
Haz el test

